
A finales de los ochentas aprendí a leer. Recuerdo que fue la seño Angelita, mi maestra de preprimaria (Prepa "A") quien me enseñó. Conservo los dos libros con que aprendí, uno español y el otro mexicano, el primero fue lento y dificultoso, historias pequeñas, declaraciones (mi mamá me mima) mi amigo el perrito, mi casa, mi familia y mis juguetes. El segundo libro era mas complejo, ampliaba a nociones de amigos, Patria, árboles; los dos estaban forrados de azul oscuro y decorados con mis héroes de entonces, Los Transformers.
Fue mi abuelo materno quien me impulsó a leer, me regaló una versión ilustrada para niños de Robinson Crusoe y comenzó a leérmela. Siempre había tenido libros para niños y me leía mi mamá antes de dormir, pero cuando vuelvo a leer el primer párrafo de ese libro, que comienza con algo como "...Nací en Hull, Inglaterra..." y así comenzaban las aventuras del famoso náufrago británico, primer libro que abrió a mi mente la literatura, la aventura y lo desconocido.
El segundo libro al que puedo atribuirle mi interés por leer y escribir y pensar era una vieja edición de Historia Universal, de esas que se compran para Sexto Primaria, con la que había estudiado mi mamá y tres primos sucesivamente. Son característicos esos libros, largos capítulos dedicados a Egipto, Babilonia y Grecia y rápidamente un resumen de la historia de 1870 para acá, terminando con el triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Amé ese libro, virtualmente lo destruí, no por descuido sino por releerlo, el empaste se rompía en mis dedos, recuerdo mucho las tardes perdidas en la casa que alquilábamos en Mariscal y yo tumbado en el sofá leyendo sobre las capitales del Imperio Persa, la epopeya de Alejandro Magno, las Guerras Médicas, la dureza con que los romanos vencieron a Cartago, Carlos V, las Cruzadas, Napoleón, Luis XIV, El Renacimiento, La Revolución Francesa.
Construí mi primer libro al recortar un especial de la prensa cuando se cumplieron los 200 años de la Revolución Francesa, mi abuelo en esos días me ponía a leer la prensa, me pedía a cómo estaba el tipo de cambio, el clima, los titulares y yo era un niño de siete u ocho años interesado en todo, con mucha curiosidad y amor por lo que los libros me pudieran enseña.
Masivas herencias, regalos paternos y posteriores compras mías han ido haciendo mi biblioteca personal, agradezco a mi papá cuando enfatizó que jamás me compraría Nintendo ni nada parecido pero para libros, estaba el dinero disponible. "Caballeros y Castillos", los del Barco de Vapor, decenas de libros que hasta a la fecha conservo y son mis tesoros, leer, del tema que sea nos hace cuestionarnos y reflexionar. Ayuda a pensar. Hay que leer libros. Yo me he vuelto casi un fetichista de libros, me atraen las mujeres que llevan libros en sus bolsas, que hablan de libros, soy útil casi exclusivamente para, por y con los libros.
¿Cuál es tu historia con los libros?