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13 feb 2011

Leyendo Ana Karénina o el encanto de la mujer mayor


Mi batalla personal por leer Guerra y Paz sigue inconclusa. La gran obra de Tolstoi me consumió meses enteros de 2010 y ahora, con menos tiempo todavía, no pienso en continuar su lectura.

En cambio, compré y estoy por terminar su famosa novela Ana Karénina, un retrato de tres familias de la alta sociedad rusa de mediados del siglo XIX, donde básicamente se entrelazan dos historias; por un lado, el pasional adulterio de una mujer casada, Ana Karénina y el joven militar Conde Vronski y por otro lado, la tierna historia de redención familiar y espiritual: Konstantin Lievin y su amada Kitty encuentran el amor y la felicidad en la vida sencilla de la Rusia rural.

En esta lectura, totalmente fascinante, encontré una pequeña "prueba" o involuntario experimento al pasar, hace algunos días, una maravillosa velada con una mujer mayor, simplemente platicando, pero en sí es una sensación que no había experimentado a profundidad: la sabiduría, la experiencia, la especial coquetería de una mujer mayor es sin duda fascinante, me imagino que vivir ya en una relación con una mujer mayor y las inevitables complicaciones que traería no serían muy agradables, pero la sola idea de pensar en ello es estimulante, muy estimulante.

Las maravillas escondidas de la mujer mayor a uno. Tema para seguir escribiendo y experimentando.

10 ago 2009

La Revista Magna Terra, en el lejano año 2000


Era el final de quinto bachillerato allá en el año 2000. En clase de Literatura la seño Gladys organizó una conferencia sobre el tema de escribir, leer y las experiencias literarias y la impartió un compañero de ella en la maestría, un escritor joven de quien yo no había oído hablar, Ronald Flores.

Dentro del habitual adocenamiento en el que vivíamos dentro del colegio, la clase de Literatura de la seño Gladys era el espacio de cuarenta y cinco minutos diarios donde yo tomaba ideas concretas de que podía leer en el futuro, ya que ella tenía la graciosa maña de fotocopiar textos breves de los que consideraba grandes escritores y obligarnos a leerlos, a comprenderlos, a discutirlos.

Lo hacía así ya que eran nulidades los gruesos y serios librotes que la Coordinación autorizaba cada año y que debíamos comprar ya de una vez con la bolsa de útiles, unos libros que aún conservo con la intención de rematarlos al mejor postor, ya que ni eran viejos pilares de la literatura latinoamericana ni tenían que ver con literatura mundial de alguna clase de calidad.

El bloqueo lo rompía la seño, quien, en el salón de música preparó todo para la conferencia con Ronald a la que mis borregos, digo, compañeros asistieron firmando hojas de control, promesas de puntos extras y malas miradas de la maestra.

La conferencia en sí, plática cordial en la que algunas bromas y relatos dramáticos, que luego confirmé provenían de sus relatos escritos presuntamente autobiográficos, este señor barbudo y peludo, vestido sencillamente logró, aparte de aburrir a buena parte de las compañeras, que yo me fijara en la actualidad literaria guatemalteca, es decir que reconocí la importancia de la sola existencia de un hoy de las letras y que el pensar en libros y leerlos era posible en ese momento.

Esa misma tarde, tomé la camioneta Tikal Futura-Obelisco y caminé por la Reforma hasta una librería que no se si aún existirá, ubicada en el edificio a la par de lo que hoy es el Hotel Barceló y antes era el Marrito. Allí, un señor de San Marcos me mostró el primer número de una revista guatemalteca totalmente dedicada a la literatura y algo de otras expresiones artísticas, Magna Terra se llamaba y la portada la dominaba un niño indígena vestido con una agujereada camisa que llevaba impresa la bandera de Guatemala, con todo y escudo y que iba cargando una tarea de leña, un niño con sombrero y machete y grandes ojos inocentes.

La compré, la leí, compré en Sophos algunos libros más, era el fin de las lecturas adolescentes, de las viejas ediciones que encontraba como tesoros en los estantes de la biblioteca del colegio y comenzaba un camino, tal vez más personal e íntimo y la reverencia a leer, leer con desesperación, con remordimientos, leer para escapar, leer para pensar.

26 jul 2009

Ya comenzó la FERIA DEL LIBRO EN GUATEMALA!!!

Las Ferias de libro del Parque de la Industria son eventos grandes, con mucho marketing y amplia gama de oferta a disposición de la clientela potencial. Cursos de yoga, iluminación personal, academia de policía, religiones, indigenismo, anime, nostalgia, todo tipo de literatura se encuentra presente estos dias en Guatemala, lo que nuestro mercado puede ofrecer.
Entre tanta publicidad, baratijas y gangas se pueden encontrar todavía sorpresas, esta semana el Tokoloshe Chapin visitará y valorará la feria, esperando conseguir buenos libros ya se de literatura nueva, clasicos invaluables o puro entretenimiento sobre historia, política o arte, dependerá del mood y situación económica, fijo será otra vez una experiencia propia con mi objeto favorito de "consumo": los libros.
Alla nos vemos.

20 jul 2009

Libros de libros


El viernes pasado por cuestiones de trabajo tuve que viajar a Antigua Guatemala y casualmente estaba instalada la feria del libro en pleno parque central, por lo que al ir a curiosear encontré excelentes ofertas que hicieron completamente irresistible comprar cuatro libros, de distinto tipo, entre los cuales rescaté del olvido (y a sólo Q16.50) cada uno, un libro-documento sobre la Batalla de Stalingrado, escrito por el oficial a cargo de los partes del 6to Ejército, el que fue cercado y sacrificado en tal batalla, algo pesado de leer por la completa ausencia de mapas pero igualmente importante.


Otro, un libro que leí en dos días, de Sven Hassel, famoso escritor alemán, autor de "los Panzers de la muerte", se trata de un escritor que sirvió en el frente oriental básicamente, y narra las aventuras y desgracias de un grupo de soldados tanquistas adscritos a un batallón de castigo en la llanura polaca, "Komando Reichfuhrer Himmler" es un libro terrible lleno de atrocidades y miserias de la guerra, pero aliviados en cierta forma con los increíbles, pintorescos e inolvidables personajes compañeros de Hassel: Porta, el desgarbado y pícaro vividor; "Hermanito" cruel y simple gigantón capaz de las mejores bromas y las peores barbaridades; "Barcelona" y "El Legionario" cada uno un arquetipo lleno de historia y de origen entrevesado.


No es literatura pura, yo sigo batallando con "El Libro Negro" de Orhan Pamuk, pero volver a leer a Hassel me recuerda las tardes perdidas de las vacaciones de mi infancia, devorando libros por el simple placer de una lectura imaginativa, ágil y amena que me entretuviera, Salgari, Verne, El barco de vapor...

9 jun 2009

Comentando: Tokio Blues -Norwegian Wood- de Haruki Murakami

Un inicio melancólico, un lugar impersonal e intrascendente: el aereopuerto; una melodía emplasticada pero en cierta forma fiel a la original: Norwegian Wood del album "Revolver" de Los Beatles; una serie de recuerdos, experiencias, circunstancias históricas y de juventud que devuelven a Toru, el protagonista, a los años sesentas, a los tiempos idealistas y revolucionarios que en Japón, como a lo largo del mundo pretendieron cambiar lo establecido hasta entonces en cuanto a política, cultura, música y costumbres.

La inconformidad y rebeldía queman por dentro, también el desprecio por la opulencia, el poder, el ajetreo urbano, por la vida que los padres le han planificado vivir. Existencialismo aplicado al japón, una mezcla de melancolía, tranquilidad y tragedia que no puede más que redundar en una historia donde sobresale Naoko, novia del amigo muerto de Toru y la relación que sostienen. Una mujer joven confundida, hastiada de su educación, sus orígenes y encerrada en los convencionalismos ¿acaso no existe eso en nuestra clase media chapina? La música del libro (no es película) es envolvente, me refiero a la temática, Toru y Naoko escuchando música mientras conversan, Toru solo en la residencia de estudiantes y la música, música siempre, música viva que ahora es del recuerdo, clásica pero perdurable, uno de los aportes de la narrativa es siempre mencionarla y trasportarla como un telón de fondo, que se corre y vibra con lo que sucede a los personajes.
Haruki Murakami
La historia, la temática trágica del final la dejo para quienes se atrevan a leer el libro; el vacío y la confusión son sentimientos que deben poder controlarse aunque a veces el responder como autómata, el dejarse arrastrar por la corriente de la comodidad y la indiferencia sea lo más sencillo. Recomiendo este libro.

23 abr 2009

El amor por los libros (a propósito de hoy)


A finales de los ochentas aprendí a leer. Recuerdo que fue la seño Angelita, mi maestra de preprimaria (Prepa "A") quien me enseñó. Conservo los dos libros con que aprendí, uno español y el otro mexicano, el primero fue lento y dificultoso, historias pequeñas, declaraciones (mi mamá me mima) mi amigo el perrito, mi casa, mi familia y mis juguetes. El segundo libro era mas complejo, ampliaba a nociones de amigos, Patria, árboles; los dos estaban forrados de azul oscuro y decorados con mis héroes de entonces, Los Transformers.


Fue mi abuelo materno quien me impulsó a leer, me regaló una versión ilustrada para niños de Robinson Crusoe y comenzó a leérmela. Siempre había tenido libros para niños y me leía mi mamá antes de dormir, pero cuando vuelvo a leer el primer párrafo de ese libro, que comienza con algo como "...Nací en Hull, Inglaterra..." y así comenzaban las aventuras del famoso náufrago británico, primer libro que abrió a mi mente la literatura, la aventura y lo desconocido.


El segundo libro al que puedo atribuirle mi interés por leer y escribir y pensar era una vieja edición de Historia Universal, de esas que se compran para Sexto Primaria, con la que había estudiado mi mamá y tres primos sucesivamente. Son característicos esos libros, largos capítulos dedicados a Egipto, Babilonia y Grecia y rápidamente un resumen de la historia de 1870 para acá, terminando con el triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.


Amé ese libro, virtualmente lo destruí, no por descuido sino por releerlo, el empaste se rompía en mis dedos, recuerdo mucho las tardes perdidas en la casa que alquilábamos en Mariscal y yo tumbado en el sofá leyendo sobre las capitales del Imperio Persa, la epopeya de Alejandro Magno, las Guerras Médicas, la dureza con que los romanos vencieron a Cartago, Carlos V, las Cruzadas, Napoleón, Luis XIV, El Renacimiento, La Revolución Francesa.


Construí mi primer libro al recortar un especial de la prensa cuando se cumplieron los 200 años de la Revolución Francesa, mi abuelo en esos días me ponía a leer la prensa, me pedía a cómo estaba el tipo de cambio, el clima, los titulares y yo era un niño de siete u ocho años interesado en todo, con mucha curiosidad y amor por lo que los libros me pudieran enseña.


Masivas herencias, regalos paternos y posteriores compras mías han ido haciendo mi biblioteca personal, agradezco a mi papá cuando enfatizó que jamás me compraría Nintendo ni nada parecido pero para libros, estaba el dinero disponible. "Caballeros y Castillos", los del Barco de Vapor, decenas de libros que hasta a la fecha conservo y son mis tesoros, leer, del tema que sea nos hace cuestionarnos y reflexionar. Ayuda a pensar. Hay que leer libros. Yo me he vuelto casi un fetichista de libros, me atraen las mujeres que llevan libros en sus bolsas, que hablan de libros, soy útil casi exclusivamente para, por y con los libros.


¿Cuál es tu historia con los libros?

2 ago 2008

Se nos acabó la Feria

La Feria Internacional del Libro en Guatemala -FILGUA- cerrará mañana domingo 3, se está celebrando en el Parque de la Industria, la entrada cuesta únicamente Q5 y el parqueo interno Q10, vale la pena ir, por la amplia variedad de libros, audiolibros, afiches, revistas y películas que se pueden conseguir allí.

Países como Argentina, El Salvador, Honduras, Nicaragua, México y Taiwán están representados, además de varias editoriales, distribuidoras y librerías nacionales; afortunadamente con algunos ahorros previos logré conseguir varios libros en mi excursión sabatina, me disponía a asistir muy bien acompañado y ya no se pudo dar, lo que fue compensado de alguna forma al encontrarme con Petoulqui, con quien paseamos por los salones industriales comentando sobre libros, historia, política en general.

Entre los libros que compré, destaco algunos, aprovechando ofertas y descuentos:
  • La noche de un día duro de Max Araujo
  • Teoría del Derecho de Edgar Bodeenheimer
  • Diario de un escribiente de Manuel José Arce
  • Cuentos Completos de Dante Liano (a quien saludé en la feria)
  • Enrique Gómez Carrillo de Edelberto Torres Espinoza
  • Cuentos de Scott Fitzerald

Así cerró para este bloggero un acontecimiento que se llevará a cabo anualmente a partir de ahora y que siempre exige organización, mejores precios y actividades novedosas e interesantes, para que quienes tengan tiempo entre semana y sobre todo los fines de semana puedan acercarse a los libros, ya sea sobre temas académicos en general, de literatura, historia, espiritualidad, superación, política, entretenimiento en general.

No es por chaquetear pero al fin una buena actitud y disposición de los entes estatales encargados del tema que se hicieron notar de una forma muy positiva, sobre todo felicitaciones a la Tipografía Nacional y al Ministerio de Cultura y Deportes. También felicitaciones a la organización del evento, los señores de la Gremial.