
A veces, sólo a veces, cuando se pierde, se gana. Últimamente, gracias a mis monótonas actividades, a ciertas sugerentes imágenes de televisión y a la pura interacción que sostengo de vez en cuando con algún ser humano, me voy dando cuenta que las preguntas sobre la casualidada, el destino, el camino a seguir, las impetuosas desiciones que a veces tomamos o el torpe y cauteloso caminar en la oscuridad de la ignorancia, todo, pero absolutamente todo aún está por decidirse.
Me refiero a palabras que se quedan sin réplica, a miradas no sostenidas, a polémicas de cualquier clase sin remate. "Carpe Diem" para algunos; "sólo control" para otros. Y algunos piensan que esa es filosofía política... todo hay que descalificarlo ¿ no?
Hay un destino, pero tenemos libertad... libertad de chocar contra las paredes del destino; recordar que el golpazo mismo es enseñanza, que el sufrimiento personal puede llegar a niveles dañinos e imperecederos.
Contradicciones, todos somos contradicciones, para algunos muchas contradicciones los fortalecen. Para otros en dispersión, indesición, falta de criterio. Lo que decimos y lo que hacemos no es lo mismo. Las personas que amamos, los intereses que tenemos, las personas que quisimos y no volveremos a ver.
Mezclados o separados, Castillo Armas o Arbenz, con displicencia ocon disciplina, con tragos encima o abstemio; la mariguana, Pana, niña bonita, San Pedro la Laguna, el Lago en sí. La política, el arte, la música, diálogo, consenso, crisis.
Y el volver al principio, de nuevo a levantar esa frente sucia; esa nariz sangrante, esos codos enlodados, apoyar una rodilla vacilante en el despiadado asfalto y levantarse, recuperar el orgullo, sacudirse la polilla, las telarañas, la suciedad.
Burlémonos, chapinicemos todo, seamos fieles a la patria, seamos fieles al quetzal, al Ejército, a Von Hayek, a los austriacos... a Von Mises... y seamos infieles a ella, desconozcámola... ¡Vámonos! ¿acaso no estamos deseando tanto irnos? el pueblo, el derecho, la justicia social, los indígenas que se llaman mayas, los pobres, los sindicalistas, el tiempo. Seamos fieles a Fidel, al Ché, a lo que creyó la mitad de la generación de nuestros padres, cuando no nos habíamos dado cuenta que no hay nada, solo pisto y posición. Eso no está mal, el sutil mercado así lo dijo, asi es.
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